Bueno veo que tus dotes de encantador van ampliandose de manera insospechada . Es increible la plasticidad que le aporta a la imagen el movimiento y las diferentes posiciones de estos inquilinos del puerto. Todo está justamente valorado y en función de esta acción. ¡Te ha salido redondo este desayuno portuario! Un abrazo David.
David Gamiz: Gracias Armando, ya sabemos que eso de ser encantador de cosas va por rachas!!
Un abrazo
Son capaces de quitarte el bocata de la mano... Y luego dicen de los carteristas de las Ramblas...
saludos Oscar